
Ť Estaban a 300 metros de donde se originaron las explosiones del domingo
Hallan 8.3 toneladas de explosivos en bodegas clandestinas de Celaya
Ť Rechaza el gobernador de Guanajuato informes de la PGR sobre la tragedia, "hechos desde el DF"
J. Manuel Carrillo, corresponsal, y agencias, Celaya, Gto., 27 de septiembre * Elementos del Ejército, agentes federales y policÃas estatales y municipales encontraron ayer 8 toneladas 350 kilogramos de explosivos y 360 bengalas almacenadas clandestinamente en depósitos en un perÃmetro de 300 metros del sitio donde el domingo pasado estallaron una bodega de pólvora y tanques de gas, lo que provocó al menos 59 muertos y cientos de heridos.
El subsecretario de Seguridad Pública de Guanajuato,
Sebastián Barrera Acosta, informó de un primer decomiso de 60 cajas y
50 bolsas con cohetes, realizado en la dulcerÃa La Corona, ubicada en
las calles de Antonio Plaza y Felipe Angeles, en la Central de Abasto,
en tanto que el procurador general de Justicia, Felipe Arturo Camarena,
confirmó la existencia de un resguardo clandestino más, con una
tonelada de cohetes, propiedad de Ignacio Ojeda Ruiz, quien figura en
la lista de los 59 muertos en el siniestro, 46 de los cuales han sido
identificados. Entre ellos están tres socorristas, un bombero, un
policÃa y un fotógrafo de El Sol del BajÃo.
Testimonios de comerciantes y funcionarios municipales señalan que hace tres semanas hubo una explosión en la colonia El Zapote, pero no hay registros de heridos ni de averiguación previa.
Los hallazgos realizados por soldados y policÃas federales y locales revelan que las autoridades conocÃan de la existencia de las bodegas de pólvora y juegos pirotécnicos, y más aún, ponen al descubierto que los dueños de los almacenes ilegales, como el hombre fallecido, sobornaban a funcionarios municipales para continuar con su peligroso negocio.
Inspectores iban por su mordida
Según versiones de afectados, los inspectores "se arreglaban" semanalmente con los propietarios de depósitos clandestinos e iban por su mordida. Las quejas, dicen, habÃan llegado hasta el presidente municipal, pero "nunca nos hicieron caso".
Por su parte, el alcalde Roberto Suárez Inda responsabilizó a la SecretarÃa de la Defensa Nacional del control, vigilancia e inspección de las actividades comerciales realizadas con artificios y explosivos, con base en la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.
Se deslindó de los hechos y aseveró: "tenemos una policÃa preventiva, pero no somos fiscalizadores". Sin embargo, reconoció que el gobierno municipal panista "habÃa dado el visto bueno a cinco negociaciones para el expendio de jugueterÃa pirotécnica, pero con el respaldo del permiso otorgado por la Sedena a los distribuidores".
Tres de ellos son José Carmen Medina, de Irapuato, y Gloria Urban Salas y José Reyes Sánchez, del Distrito Federal. Pero en la lista de los vendedores al menudeo, que no deben exceder de 10 kilos, no aparece Ignacio Ojeda, dueño de la Abarrotera Celaya, donde ocurrió el estallido inicial.
Mientras el procurador estatal, Felipe Camarena GarcÃa,
expresó que "lo peor en estos momentos de tragedia es caer en
especulaciones sobre actos de corrupción", el gobernador interino de
Guanajuato, Ramón MartÃn Huerta, aseguró que no se evadirán
responsabilidades que sean comprobadas, si bien aclaró que la
ProcuradurÃa General de la República (PGR) se ha hecho cargo de las
investigaciones. Sobre esto, al conocer las actuaciones de la PGR en el
Distrito Federal, el mandatario cuestionó informes elaborados desde la
ciudad de México, cuando "aquà está la tarea. No quiero contravenir
la tarea del Ministerio Público Federal, pero que los comunicados
estén apegados a la verdad y sean más objetivos, porque ese es el
riesgo cuando se maneja la información a distancia", aseveró en
entrevista.
José Medina Miranda, vicepresidente de la Unión de comerciantes de la Central de Abasto, enfatizó: "De que existe corrupción, la existe. No sé a qué nivel de gobierno, pero la hay, porque es un secreto a voces que hay muchos negocios de este tipo..."
Recordó que en julio de 1998 fueron decomisadas cuatro toneladas de cohetes en el mismo lugar donde ocurrió la explosión el domingo: la Abarrotera de Celaya.
Bruno Cruz, regidor del ayuntamiento, dijo que "la gente ha venido a presentar sus quejas, pero no fructifican. La última vez, el miércoles anterior, los comerciantes denunciaron la venta clandestina de cohetes y demás artefactos de pólvora. Incluso dieron nombres y direcciones".
En conferencia de prensa, el gobernador guanajuatense precisó que de los más de 350 heridos, ayer por la mañana solamente quedaban 72 hospitalizados, 13 de ellos graves. En la tarde, un reporte del secretario de Salud, Carlos Tena Tamayo, informaba que el número de internados bajó a 64, siete de ellos delicados y 57 estables.
Huerta llamó a quienes sepan de bodegas clandestinas de explosivos a que denuncien a los dueños. Al efecto, anunció que solicitará al Ministerio Público Federal que instale un módulo en la presidencia municipal de Celaya para que reciba las denuncias.
A su vez, el subsecretario de Seguridad Pública estatal, Sebastián Barrera, dio a conocer que militares, agentes federales e integrantes de diversas corporaciones policiacas realizan un operativo de rastreo en toda la ciudad para detectar más almacenes ilegales de materiales explosivos.
Este lunes, decenas de personas recorrÃan los hospitales y el gimnasio Miguel Alemán, habilitado como anfiteatro, con fotos de familiares desaparecidos, para verificar las listas de vÃctimas.
En el área de los estallidos continuaban ayer sus actividades unos mil rescatistas. En toda una manzana, que comprende las calles Antonio Plaza, Felipe Angeles y José Rivera, proseguÃa el retiro de escombros en forma manual, "hasta que se tenga una certeza razonable de que no existe gente abajo, ni más materiales peligrosos". Y es que en la tarde de ayer fueron localizados dos cuerpos más: el de Consuelo MacÃas Agosto y Gabriel GarcÃa Rojas, encontrados bajo la losa de Abarrotes Celaya.
Según testigos, la segunda explosión fue la más fuerte, y provino de tanques de gas impactados por la primera. Aproximadamente 50 inmuebles, entre casas y comercios, resultaron destruidos, y muchos de sus ocupantes sufrieron graves lesiones, que incluso requirieron amputaciones.
Algunos dicen haber escuchado cinco explosiones. Ahora se sabe que tres fueron producidas por pólvora y dos más por tanques de gas. La primera, a las 10:25 horas, la segunda diez segundos después; la tercera 10 minutos más tarde, y entre las 11 y 11:25 las últimas dos.
El DIF pagará gastos funerarios
La directora del DIF estatal, Martha Aguilar Gómez, dio a conocer que el organismo se hará cargo de los gastos funerarios y del traslado de fallecidos. Pidió a los deudos no firmar ningún pagaré que ampare el costo de la inhumación.
Los gobiernos del Distrito Federal y de Querétaro, enviaron elementos y unidades de auxilio para apoyar las labores de rescate y resguardo de la zona de desastre.
Ť Miles de celayenses despidieron a sus muertos
Escucha la cronica de las estaciones locales de radio
desde el lugar de la emergencia.




















"Domingo Negro" Diez años
después
El Sol del Bajío
26 de septiembre de 2009
Oscar Arenas
El 26 de septiembre de 1999 es un día que quedó marcado en la historia de
Celaya como el "Domingo Negro", día en que la "ciudad más
dulce" fue noticia internacional, cuando quedó impregnada de olor a pólvora,
día que cambió el destino de cientos de personas y que acabó con la vida de 71
más.
Hoy ha transcurrido una década de las explosiones de Celaya, y aunque las
heridas continúan sanando, el recuerdo sigue presente para muchas personas que
resultaron lesionadas, mutiladas, que perdieron a un ser querido, quienes este
sábado 26 de septiembre recordarán ese lamentable pasaje con una ceremonia
religiosa, justo en el lugar de los hechos, organizada por el Movimiento
Ciudadano Celayense, que agrupa a las víctimas de la tragedia.
Diez años han pasado de aquel día en que la zona de la Central de Abastos y la
Central de Autobuses se estremeció ante fuertes estallidos que se registraron
en la Abarrotera Celaya, ubicada en la esquina de Antonio Plaza y Felipe Ángeles.
Las primeras horas de aquel domingo transcurrían con normalidad, como cada fin
de semana en que la actividad comercial incrementa por la gran cantidad de
personas provenientes de las comunidades y municipios cercanos, que acuden a
surtir su despensa.
De acuerdo a los reportes que en aquel entonces proporcionaron las
corporaciones de auxilio, poco antes de las 10 de la mañana dio inicio la
tragedia.
Versiones corrían de que se trató de una fuga de gas y otras que indicaban que
un "cuete" en una vitrina de la Abarrotera Celaya generó una reacción
en cadena de los artefactos pirotécnicos que ahí se exhibían, pero lo cierto es
que a partir de ese momento la catástrofe resultó inevitable.
Una explosión seguida de otra y de una tercera, hicieron que se desplomaran
varios comercios de la zona, generando ondas expansivas y miles de proyectiles
que alcanzaron a la muchedumbre que se daba cita en el lugar para realizar sus
compras.
Los periódicos editados aquel día dan cuenta de que en el primer conteo, que se
efectuó hasta las 9 de la noche, se registraron 60 muertos y 348 heridos. De
los decesos, 56 fueron en el lugar de los hechos y más tarde otros 4 en
hospitales, mientras que de los lesionados, 267 fueron dados de alta en las
primeras 24 horas, y los 81 restantes presentaron heridas de mayor gravedad,
por lo que estuvieron varios días internados.
El saldo final que reportaron las autoridades de manera oficial, fue de 71
muertos y 348 heridos.
Entre las víctimas mortales se contaron bomberos, socorristas, un reportero
gráfico de este impreso, comerciantes, y decenas de civiles, muchos de los
cuales, se dijo, estuvieron presentes sólo por curiosidad.
Aquel día la noticia trascendió las fronteras y en los medios internacionales
se hablaba de que Celaya prácticamente había "desaparecido".
En las primeras horas los grupos de auxilio no se daban abasto, por lo que
entraron en apoyo corporaciones de los municipios y estados vecinos, pero más
tarde el entonces gobernador, Ramón Martín Huerta, solicitó el apoyo de la
federación y la Secretaría de la Defensa Nacional implementó el plan DN-III
para realizar labores de rescate y de limpieza de la zona.
Los centros hospitalarios tampoco se daban abasto para recibir a los heridos y
mucho menos para albergar los cadáveres de las víctimas mortales, por lo que el
Gimnasio de la Deportiva fue habilitado como anfiteatro para depositar los
cuerpos, en espera de que sus familiares acudieran a reconocerlos.
En los días subsecuentes el fuerte olor a pólvora seguía invadiendo la zona y
la penosa labor de limpieza en aquello que parecía un campo de batalla, daba
cuenta de la magnitud del suceso que quedó registrado como la peor tragedia en
la historia de Celaya.
Este día, después de 10 años, familiares y amigos de las víctimas, lesionados y
la sociedad, se unen para recordar y mostrar que a pesar de las desgracias,
Celaya sigue estando en pie.